PURO BUEN HACER, EN UN LOCAL SENCILLO Y ENTRAÑABLE.
Si eres un nostálgico, si te atraen las cosas que tienen una pátina de tiempo y de historia, en Habana vieja te encontrarás a gusto. Muy a gusto. Desde que entras, la música y las fotos con personajes de la cultura cubana, te hacen guiños, te invitan a ser parte de un lugar mítico y a la vez, no le dan importancia, y te sientes como en casa. El idioma aquí es la buena música y una cocina sencilla con los más típico de la gastronomía de esa pequeña isla que es inmensa. Nos sentaron en una mesa incómoda y estrecha que no me desalentó pues el ambiente tranquilo y casi festivo me tenía cautivada. En la barra, una chica de pelo color Burdeos, imprimía un poco de ritmo a sus acompañantes. A nuestro lado tres señores que conversaban con esa cadencia agradable del acento cubano. Pedimos ropa vieja: carne de olla desmechada, empapada en su propio jugo (que es un monumento a la cocina casera) Para acompañarla, tostones: tostadas de plátano macho (saladito y muy diferente al que conocemos) Crujientes y deliciosos. Como estábamos por probar y éramos cuatro de buen comer, pedimos también machuquillos de elleguá: buñuelos de carne de cerdo y plátano macho, compactos y exquisitos, parecidos a las croquetas de bacalao en su textura. Imprescindibles. Mi amiga, un poco resacosa con la cocina exótica, después de una mala experiencia, pidió unas tajaditas muy delgadas de pechuga de pollo empanada, que estaban exquisitas y que todos compartimos. Imprescindible, la yuca, un tubérculo blanco y muy suave, de textura singular y deliciosa, acompañado de aceite ¿de oliva? Con un toque de vinagre. En otra mesa, una pareja más bien joven, comía con apetito arroz con judías negras, que parecía delicioso. Seguimos picando de aquí y de allá y nos sorprendieron con frituras de malanga, buñuelos de un tubérculo suave y muy ligero con perejil y ajo que estaban impresionantes; Y maduros fritos, plátano del que conocemos, doradito y caliente sin excesos de aceite. Perfectos. Para cerrar, flan habanero, hecho con leche condensada, que le da una textura muy suave (y un millón de calorías) Y la noche se hizo corta. Habíamos disfrutado de cocina novedosa e inmejorable, en un lugar plagado de buen rollo. Me gusta Cuba.
Ciudad: Barcelona.
Dirección: Banys Vells, 2.
Teléfono: 93 268 25 06.
Cocina: Cubana
Precio medio: 20€ (sin vino)
Ciudad: Barcelona.
Dirección: Banys Vells, 2.
Teléfono: 93 268 25 06.
Cocina: Cubana
Precio medio: 20€ (sin vino)


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